Nos sentimos mal cuando una prolongada sequía exige racionar el agua.
Hay un racionamiento peor: racionar el Amor.
Se hace el mal cuando se deja de hacer el bien: el amor que no se da, el diálogo que se evita, las caricias que se niegan, el estímulo no brindado, los bienes no compartidos.
No raciones el cariño, no seas avaro con el afecto. El amor es un tesoro que crece cuando se ofrece.
Una feliz paradoja: más amor tienes cuanto más amor brindas; siempre recibes más de lo que das.
Es lógico que se ahorre agua cuando escasea, pero es absurdo que amemos a cuentagotas cuando la capacidad es ilimitada.
Una misión te reclama y espera lo mejor de ti: Calmar la sed de ternura y comprensión de tantos desconocidos que pueden ser tus amigos.
Anímate a compartir y no seas de aquellos que se mueren sin estrenar tantos talentos recibidos.
Sé generoso en el perdón, dadivoso en el afecto, desinteresado en el servicio.
"No es pecado despilfarrar el amor, lo malo es racionarlo".
miércoles, 27 de agosto de 2008
miércoles, 13 de agosto de 2008
La Escalera
Se ve tan pronto como se entra a la casa, y a quienes se les permite pasar a los cuartos de dormir, la notan inmediatamente.
No diría que es suntuosa, pero mi escalera de roble es muy hermosa, casi cada vez que la veo me impresiona, admiro su solidez, el grano de su madera, su fulgor rico e incluso siento cierto orgullo.No como un príncipe por supuesto, pero por lo menos como el autor que maneja su pluma para vivir.
Pero tenemos en la familia un tío que se enorgullece de tener cierta experiencia en el trabajo de ebanistería, así como en un cúmulo de otros campos. Cuando vino por primera vez para visitar nuestra nueva casa, como lo hace cualquiera otro, vio la escalera.
Pero en vez de hacer un comentario de admiración, como hace la mayoría de la gente - incluso así sea éste por pura cortesía, solamente creo a la mayoría sincera... - se acercó a la escalera, inclinándose y, para nuestro asombro, comenzó a examinarla.
Al paso de algunos segundos, levantó la cabeza con una clase sonrisa, como si algo fabuloso hubiera descubierto, todavía mejor, como si quisiera adelantarnos algo de lo que nos iba a decir.
El gesto de sus labios nos engañó: esperamos, mi esposa y yo, un elogio. Pero en lugar de ello, este tío con las mil especialidades dijo: -es inadmisible, vengan a ver! - nos acercamos.
-Nos inclinamos para ver aquella cara de la escalera, en la cual nunca habíamos reparado - miren- dijo, una escalera de este precio, y no tuvieron la precaución de disimular la cabeza de los clavos.! me incliné más, porque la cabeza de los clavos era extremadamente pequeña, y entonces descubrí que estaba en lo cierto. Sí, correcto: la cabeza minúscula de los clavos no había sido cubierta, como me imagino él lo hubiera podido hacer.
Este tío desagradable tenía razón, pero al mismo tiempo estaba equivocado, porque le faltó un poco de tacto y debió habernos felicitado por la hermosa escalera de roble que todo el mundo admira.
Me reí de esto, porque nunca había esperado un halago de su parte.
Pero sí que estaba equivocado, yo creo, porque no vio la escalera sino solo las minúsculas cabezas de los clavos que no habían sido negligentemente enmascaradas, Sí…, él no había visto la belleza de esta escalera. Y aún más asombroso, ya que esa superficie que ocupan las cabezas de estos clavos gravemente no disimulados, es obviamente insignificante comparada con la superficie total de la escalera.
Apenas una millonésima parte… indudablemente, pero, es esta millonésima, y sólamente esta millonésima parte la que este tío vió, en su gran entendimiento.
¿Cuántas veces somos asi y solamente vemos los clavos, y no la espléndida escalera de la vida? Lejos de sorprenderme por sus comentarios, este tío hizo ver lo que podría ser la única enseñanza, si es que fuera necesaria, de que cada ser que conocemos puede ser un maestro para nosotros.
Desde este día en el que estuve en oposición a estas pequeñeces, he pensado en este tío mata-diversiones y sus cuentos sobre los invisibles clavos de mi bella escalera, y me pregunto si estaré haciendo las mismas cosas que él.
pd. Sólo por hoy elige pensamientos y emociones positivas. Notarás la diferencia.
No diría que es suntuosa, pero mi escalera de roble es muy hermosa, casi cada vez que la veo me impresiona, admiro su solidez, el grano de su madera, su fulgor rico e incluso siento cierto orgullo.No como un príncipe por supuesto, pero por lo menos como el autor que maneja su pluma para vivir.
Pero tenemos en la familia un tío que se enorgullece de tener cierta experiencia en el trabajo de ebanistería, así como en un cúmulo de otros campos. Cuando vino por primera vez para visitar nuestra nueva casa, como lo hace cualquiera otro, vio la escalera.
Pero en vez de hacer un comentario de admiración, como hace la mayoría de la gente - incluso así sea éste por pura cortesía, solamente creo a la mayoría sincera... - se acercó a la escalera, inclinándose y, para nuestro asombro, comenzó a examinarla.
Al paso de algunos segundos, levantó la cabeza con una clase sonrisa, como si algo fabuloso hubiera descubierto, todavía mejor, como si quisiera adelantarnos algo de lo que nos iba a decir.
El gesto de sus labios nos engañó: esperamos, mi esposa y yo, un elogio. Pero en lugar de ello, este tío con las mil especialidades dijo: -es inadmisible, vengan a ver! - nos acercamos.
-Nos inclinamos para ver aquella cara de la escalera, en la cual nunca habíamos reparado - miren- dijo, una escalera de este precio, y no tuvieron la precaución de disimular la cabeza de los clavos.! me incliné más, porque la cabeza de los clavos era extremadamente pequeña, y entonces descubrí que estaba en lo cierto. Sí, correcto: la cabeza minúscula de los clavos no había sido cubierta, como me imagino él lo hubiera podido hacer.
Este tío desagradable tenía razón, pero al mismo tiempo estaba equivocado, porque le faltó un poco de tacto y debió habernos felicitado por la hermosa escalera de roble que todo el mundo admira.
Me reí de esto, porque nunca había esperado un halago de su parte.
Pero sí que estaba equivocado, yo creo, porque no vio la escalera sino solo las minúsculas cabezas de los clavos que no habían sido negligentemente enmascaradas, Sí…, él no había visto la belleza de esta escalera. Y aún más asombroso, ya que esa superficie que ocupan las cabezas de estos clavos gravemente no disimulados, es obviamente insignificante comparada con la superficie total de la escalera.
Apenas una millonésima parte… indudablemente, pero, es esta millonésima, y sólamente esta millonésima parte la que este tío vió, en su gran entendimiento.
¿Cuántas veces somos asi y solamente vemos los clavos, y no la espléndida escalera de la vida? Lejos de sorprenderme por sus comentarios, este tío hizo ver lo que podría ser la única enseñanza, si es que fuera necesaria, de que cada ser que conocemos puede ser un maestro para nosotros.
Desde este día en el que estuve en oposición a estas pequeñeces, he pensado en este tío mata-diversiones y sus cuentos sobre los invisibles clavos de mi bella escalera, y me pregunto si estaré haciendo las mismas cosas que él.
pd. Sólo por hoy elige pensamientos y emociones positivas. Notarás la diferencia.
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